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Mostrando las entradas con la etiqueta #El Corazón en la otra orilla 1-4

¿Pensar con honestidad te aleja de Dios?

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Abstracto Existe una narrativa que la cultura secular se cuenta a sí misma: que el pensamiento profundo fue lo que alejó a las personas inteligentes de la religión, y que cualquiera que razone con suficiente rigor acabará llegando al ateísmo materialista o al agnosticismo. Este artículo cuestiona dicha narrativa. Analizando las afirmaciones centrales del materialismo filosófico —a saber, que la materia es todo lo que existe, que la ciencia es el único camino legítimo hacia el conocimiento y que la moralidad es una invención humana—, este texto argumenta que cada una de estas afirmaciones se derrumba bajo el peso de su propia lógica. El Dios del teísmo bíblico no es una negación de la razón. Es aquello hacia lo que la razón, practicada con integridad, tiende. Y la incapacidad de la iglesia contemporánea para defender esto no es solo un problema apologético: es una amenaza filosófica. Introducción:  Todos poseemos una filosofía. La mayoría de la gente simplemente no ha examinado la s...

Con El-Corazón en la otra orilla 1-4

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I saías 65:1–10 — Del desprecio humano al aprecio del Padre “ Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui hallado por los que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí, heme aquí. Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde…” (Isaías 65:1–2) El choque de valores De este lado de la orilla, el sistema de valores es frágil y contradictorio.  Estimamos lo que no vale, despreciamos lo eterno y corremos detrás de lo vano.  La bolsa de valores del corazón humano sube y baja al ritmo de la moda, del ego y del miedo. Pero en la otra orilla, el sistema de valores de Dios es completamente distinto.  Allí lo que el hombre desprecia, Dios aprecia.  Allí lo pequeño, lo quebrado y lo olvidado son precisamente lo que Él elige. Estimar lo equivocado Isaías denuncia a un pueblo que, en lugar de valorar al Dios que se les mostraba con brazos abiertos, estimó más sus propios caminos y pensamientos.  Prefirieron rituales vacíos, ídolos, supersti...