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Mostrando las entradas con la etiqueta Hebreos 11

¿Pensar con honestidad te aleja de Dios?

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Abstracto Existe una narrativa que la cultura secular se cuenta a sí misma: que el pensamiento profundo fue lo que alejó a las personas inteligentes de la religión, y que cualquiera que razone con suficiente rigor acabará llegando al ateísmo materialista o al agnosticismo. Este artículo cuestiona dicha narrativa. Analizando las afirmaciones centrales del materialismo filosófico —a saber, que la materia es todo lo que existe, que la ciencia es el único camino legítimo hacia el conocimiento y que la moralidad es una invención humana—, este texto argumenta que cada una de estas afirmaciones se derrumba bajo el peso de su propia lógica. El Dios del teísmo bíblico no es una negación de la razón. Es aquello hacia lo que la razón, practicada con integridad, tiende. Y la incapacidad de la iglesia contemporánea para defender esto no es solo un problema apologético: es una amenaza filosófica. Introducción:  Todos poseemos una filosofía. La mayoría de la gente simplemente no ha examinado la s...

Hebreos 11:1–2 – ¿Qué es realmente la fe?

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  “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos.” — Hebreos 11:1–2 1. El versículo más citado… y más malinterpretado Hebreos 11:1 suele ser presentado como la “definición de fe” , pero en la práctica, muchas veces ha sido distorsionado por una lectura antropocéntrica . La frase: “Fe es estar convencido de lo que espero y no veo” se ha convertido en un mantra moderno de autosugestión espiritual. Pero… ¿es eso lo que el texto realmente dice? 2. La trampa del antropocentrismo Cuando leemos Hebreos 11:1 desde nosotros mismos, la fe queda reducida a: Una fuerza interna que tengo que producir. Una convicción que tengo que mantener. Una emoción positiva que me convence de que todo saldrá bien. En este modelo, el yo es el sujeto de la fe . La fe es un esfuerzo. Y el peso recae sobre mi mente o mi seguridad emocional. Pero eso no es fe bíblica. 3. La fe no nace en mí: ...