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¿Pensar con honestidad te aleja de Dios?

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Abstracto Existe una narrativa que la cultura secular se cuenta a sí misma: que el pensamiento profundo fue lo que alejó a las personas inteligentes de la religión, y que cualquiera que razone con suficiente rigor acabará llegando al ateísmo materialista o al agnosticismo. Este artículo cuestiona dicha narrativa. Analizando las afirmaciones centrales del materialismo filosófico —a saber, que la materia es todo lo que existe, que la ciencia es el único camino legítimo hacia el conocimiento y que la moralidad es una invención humana—, este texto argumenta que cada una de estas afirmaciones se derrumba bajo el peso de su propia lógica. El Dios del teísmo bíblico no es una negación de la razón. Es aquello hacia lo que la razón, practicada con integridad, tiende. Y la incapacidad de la iglesia contemporánea para defender esto no es solo un problema apologético: es una amenaza filosófica. Introducción:  Todos poseemos una filosofía. La mayoría de la gente simplemente no ha examinado la s...

No hay contradicción entre Pablo y Santiago.

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                      Lo que hacen es presentar aspectos o relaciones diferentes de la misma gran verdad. Pablo está argumentando en contra de religionistas que basaban su salvación en el valor de sus obras buenas, mientras que Santiago se dirige a aquellos que mantienen que siempre que la creencia de alguien sea la correcta, importa poco cuál sea su conducta, que «es suficiente para la salvación una mera fe asintiente, sin los frutos vivientes en una vida santa». En una palabra, Pablo lucha contra el Fariseísmo; Santiago contra el Antinomianismo. El primero dice:  «Las obras no son válidas para la salvación,  pero son el fruto natural de la fe genuina que salva»  (ver Ef. 2:8–10); Santiago dice:  «La fe que no produce obras no es de ningún valor,  sino que es de suyo muerta»  (ver Stg. 2:14). Pablo presenta la justificación del creyente ante Dios por la fe sola, y el corolario de su justificación, la n...