Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta Malaquías

¿Pensar con honestidad te aleja de Dios?

Imagen
Abstracto Existe una narrativa que la cultura secular se cuenta a sí misma: que el pensamiento profundo fue lo que alejó a las personas inteligentes de la religión, y que cualquiera que razone con suficiente rigor acabará llegando al ateísmo materialista o al agnosticismo. Este artículo cuestiona dicha narrativa. Analizando las afirmaciones centrales del materialismo filosófico —a saber, que la materia es todo lo que existe, que la ciencia es el único camino legítimo hacia el conocimiento y que la moralidad es una invención humana—, este texto argumenta que cada una de estas afirmaciones se derrumba bajo el peso de su propia lógica. El Dios del teísmo bíblico no es una negación de la razón. Es aquello hacia lo que la razón, practicada con integridad, tiende. Y la incapacidad de la iglesia contemporánea para defender esto no es solo un problema apologético: es una amenaza filosófica. Introducción:  Todos poseemos una filosofía. La mayoría de la gente simplemente no ha examinado la s...

Del Invierno del Corazón al Sol de Justicia

Imagen
  Malaquías no es un libro olvidado en las páginas del Antiguo Testamento.  Es un espejo incómodo que nos muestra cómo un pueblo puede mantener los rituales mientras el corazón se congela. Dios no acusa con números, acusa con preguntas: Siete excusas. Siete defensas de un corazón frío.  Siete síntomas de un invierno espiritual. El invierno del corazón no se reconoce a sí mismo: se justifica, murmura, se acomoda. Y mientras más se enfría, menos siente. Como un cuerpo en hipotermia, pierde sensibilidad y cree estar bien mientras se acerca a la muerte. Pero Dios no deja que la historia termine en excusas. El último capítulo del Antiguo Testamento no se cierra en hielo, sino en fuego y amanecer .   El Mensajero del pacto viene como fuego de orfebre. Cristo no adorna, refina. No pinta las paredes, transforma el corazón.   Los descongelados son los que temen a YHVH y hablan bien de su nombre. Dios se inclina, escucha, y anota sus palabras en Su libro de ...