¿Pensar con honestidad te aleja de Dios?

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Abstracto Existe una narrativa que la cultura secular se cuenta a sí misma: que el pensamiento profundo fue lo que alejó a las personas inteligentes de la religión, y que cualquiera que razone con suficiente rigor acabará llegando al ateísmo materialista o al agnosticismo. Este artículo cuestiona dicha narrativa. Analizando las afirmaciones centrales del materialismo filosófico —a saber, que la materia es todo lo que existe, que la ciencia es el único camino legítimo hacia el conocimiento y que la moralidad es una invención humana—, este texto argumenta que cada una de estas afirmaciones se derrumba bajo el peso de su propia lógica. El Dios del teísmo bíblico no es una negación de la razón. Es aquello hacia lo que la razón, practicada con integridad, tiende. Y la incapacidad de la iglesia contemporánea para defender esto no es solo un problema apologético: es una amenaza filosófica. Introducción:  Todos poseemos una filosofía. La mayoría de la gente simplemente no ha examinado la s...

El único que puede decir: "YO SOY" (Cristología)

Contrario a las apariencias, todo intento de vincular a Cristo con otros maestros religiosos, es superficial, y conduce al error. 

El no es sólo diferente a ellos, sino radicalmente diferente. 

No hay un punto en común, no hay un puente que lo unifique a El con los otros. 

Cristo, y sólo Cristo, presenta la salvación como un regalo otorgado por Dios a los pecadores sin esperanza.

Cristo también es único, debido a quien afirmaba ser.

Piensa acerca de sus sorprendentes afirmaciones. 

Durante la revolución de 1918, en lo que llegaría a ser la Unión Soviética,
Lenin dijo que si el comunismo era implementado, habría suficiente pan en cada hogar. Sin embargo, nunca tuvo el coraje de decir: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás (Jn. 6:35).

Hitler lanzó asombrosas afirmaciones referentes al papel de Alemania en el planeta tierra, creyendo que estaba promoviendo un Reich (gobierno) de 1.000 años, pero a pesar de sus exageradas afirmaciones, nunca dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí (Jn. 14:6).

Buda enseñó la iluminación, y sin embargo murió buscando más luz. Nunca dijo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida (Jn: 8:12).

Los gurús de la Nueva Era nos aseguran la veracidad de la doctrina de la reencarnación, diciendo que sere-mos reciclados hasta que "lleguemos a ser correctos".Pero no tienen el valor de decir: Yo soy la resurreccióny la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eterna-mente (Jn. 11:25-26).

Mahoma afirmó que él y sus tribus eran descendientes de Ismael, el otro hijo de Abraham, pero no pudo decir: De cierto, de cierto os digo: antes que Abraham fuese, yo soy (Jn .. 8:58).

Freud creía que la sicoterapia sanaría los dolores emocionales y espirituales de la gente, pero, a pesar de eso no pudo decir: La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo (Jn. 14:27)

No fueron las ideas de Cristo las que nos salvaron, sino el acto de su muerte. Esto explica por qué Cristo no tiene ningún otro equivalente entre los profetas y maestros del mundo. 

El está en oposición a todo lo que el mundo cree. 

En algunos desfiladeros de Norteamérica, dos montañas pueden parecer unidas, pero a medida que nos acercamos, observamos que están separadas por un abismo. Estas altísimas laderas descienden miles de metros sin llegar nunca a estar cerca la una de la otra, y encontrándose separadas por un rápido, oscuro y profundo río que no se puede cruzar.

E.Lutzer

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