Vitrina

Imagen
Cuando no encajamos en ningún requisito Estoy en una etapa de decisiones y cambios drásticos. Mudanza. Búsqueda de trabajo. Reconfiguración total. Y hay una sensación difícil de explicar. Todo lo que fui. Todo lo que proyecté ser. Hoy parece no tener mercado. Es como si me hubiera especializado en teléfonos a disco . O me hubiera hecho técnico en videocaseteras VHS . Capacitado. Preparado. Formado. Pero para un mundo que ya no existe. Y cuando uno entra a LinkedIn, la vitrina es clara: Se busca experiencia comprobable. Se buscan métricas. Se busca trayectoria alineada. Se busca encaje. Y uno se mira… y no encaja. No por incapacidad. Sino porque el escenario cambió. Pero este escrito no se trata de mi... aunque desperto algo ...  Y en ese lugar incómodo me hice una pregunta extraña: ¿Cuándo dejó Jesús de ser carpintero? ¿Y qué pasó cuando decidió dedicarse a algo para lo cual no tenía acreditación formal? La “bolsa de trabajo” de Jerusalén Si Jerusalén hubiera tenido LinkedIn, el p...

“¿No hay verdades absolutas?” – El argumento que se derrumba solo

 


“No hay verdades absolutas”.
Una frase repetida con convicción en cafés, universidades, y redes sociales. Suena moderna, tolerante, hasta sabia. Pero… ¿es verdad?

En realidad, esta afirmación se autodestruye. Porque decir “no hay verdades absolutas” es, en sí misma, una afirmación absoluta.
Es como declarar:

“Es absolutamente cierto que no hay nada absolutamente cierto.”

Eso es una contradicción lógica.
Si fuera cierta, sería falsa.
Y si es falsa, no tiene peso real.

Más que un argumento razonado, esta idea suele ser una defensa emocional, una manera de evitar rendirse ante una Verdad que nos trasciende.
No es solo filosofía; es el corazón diciendo:

“No quiero que nadie, ni siquiera Dios, me diga qué es verdad.”

Pero si no hay verdad absoluta, entonces tampoco hay:
– Justicia absoluta.
– Amor verdadero.
– Propósito último.
Todo se convierte en opinión.
Todo se diluye.

Por eso Jesús no vino a ofrecer una verdad más.
Dijo:

“Yo soy la Verdad.” (Juan 14:6)

No una idea, sino una Persona viva.
No una opción, sino el origen de todo lo que es verdadero, bello y eterno.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El propósito Invisible d Dios