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¿Pensar con honestidad te aleja de Dios?

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Abstracto Existe una narrativa que la cultura secular se cuenta a sí misma: que el pensamiento profundo fue lo que alejó a las personas inteligentes de la religión, y que cualquiera que razone con suficiente rigor acabará llegando al ateísmo materialista o al agnosticismo. Este artículo cuestiona dicha narrativa. Analizando las afirmaciones centrales del materialismo filosófico —a saber, que la materia es todo lo que existe, que la ciencia es el único camino legítimo hacia el conocimiento y que la moralidad es una invención humana—, este texto argumenta que cada una de estas afirmaciones se derrumba bajo el peso de su propia lógica. El Dios del teísmo bíblico no es una negación de la razón. Es aquello hacia lo que la razón, practicada con integridad, tiende. Y la incapacidad de la iglesia contemporánea para defender esto no es solo un problema apologético: es una amenaza filosófica. Introducción:  Todos poseemos una filosofía. La mayoría de la gente simplemente no ha examinado la s...

La maldad

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“La maldad no puede conseguir siquiera ser mala del mismo modo en que la bondad es buena.  La bondad es, por así decirlo, ella misma, mientras que la maldad es sólo bondad echada a perder. Y para que algo se estropee primero tiene que ser bueno. Al sadismo lo consideramos una perversión sexual, pero primero hemos de tener la idea de una sexualidad normal para después llamarla pervertida; y podemos ver cuál es la perversión porque podemos explicar lo perverso a partir de lo normal, y no podemos explicar lo normal a partir de lo perverso. Se sigue que este Poder Malo, que se supone está en términos de igualdad con el Poder Bueno y que ama la maldad del mismo modo que el Poder Bueno ama la bondad, es un mero espejismo.  Para ser malo debe tener cosas buenas para desearlas y luego perseguirlas de una manera equivocada: debe tener impulsos que fueron originalmente buenos para poder pervertirlos.  Pero si es malo no puede proporcionarse a sí mismo cosas buenas para desearlas o ...

Un tropezón, a veces, sí es caída...

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Los ángeles caídos siguen a Satanás en lugar de a Dios.  Estos ángeles caídos, junto con Satanás, eligieron rebelarse contra Dios.  Mientras miran a Satanás como su líder, hacen todo lo posible para frustrar el plan de Dios y estorbar a Su pueblo (Daniel 10:13).  Antes de la caída, era un ángel de luz.  ¿Cómo cayó y se convirtió en Satanás? Satanás una vez fue llamado Lucifer, que significa “estrella del día”.  La historia de su caída se describe en dos capítulos clave del Antiguo Testamento:  Ezequiel 28 e Isaías 14.  Era un ángel poderoso y lleno de sabiduría.  Fue quizás el ángel más hermoso y espléndido jamás creado por Dios y del orden más alto, pero su orgullo provocó su caída y Dios lo expulsó del cielo.  Entonces, ¿dónde ocurrió el colapso?  ¿Por qué se rebeló? En Ezequiel 28:15 dice que permaneció perfecto en sus caminos hasta que se halló en él iniquidad. Descubrimos cuál era esta iniquidad en el versículo 17 que dice:  “S...

El argumento de la Contingencia (causa efecto de Leibniz)

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El Argumento Moral

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El argumento Ontológico (Naturaleza)

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Argumento Cosmológico (Razonamiento)

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Geronimooooooo!

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Una tarde, cuando volvíamos del pueblo, nos encontramos con algunas mujeres y niños que nos dijeron que las tropas mexicanas de algún otro pueblo habían atacado nuestro campamento, matado a todos los guerreros de la guardia, capturado todos nuestros caballos, tomaron nuestras armas, destruido nuestro suministros, y mataron a muchas de nuestras mujeres y niños... cuando todos fueron contados, descubrí que mi anciana madre, mi joven esposa y mis tres hijos pequeños estaban entre los muertos. No había luces en el campamento, así que sin ser notado me di la vuelta en silencio y me quedé junto al río. No sé cuánto tiempo estuve allí, pero cuando vi a los guerreros organizando un consejo, tomé mi lugar... “No tenía armas, ni apenas tenía ganas de pelear, ni pensaba en recuperar los cuerpos de mis seres queridos, porque eso estaba prohibido. No oraba, ni resolvía hacer nada en particular, porque no me haían quedado ganas de nada... Nunca volvi a estar contento en nuestro tranquilo hogar. ...