Vitrina

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Cuando no encajamos en ningún requisito Estoy en una etapa de decisiones y cambios drásticos. Mudanza. Búsqueda de trabajo. Reconfiguración total. Y hay una sensación difícil de explicar. Todo lo que fui. Todo lo que proyecté ser. Hoy parece no tener mercado. Es como si me hubiera especializado en teléfonos a disco . O me hubiera hecho técnico en videocaseteras VHS . Capacitado. Preparado. Formado. Pero para un mundo que ya no existe. Y cuando uno entra a LinkedIn, la vitrina es clara: Se busca experiencia comprobable. Se buscan métricas. Se busca trayectoria alineada. Se busca encaje. Y uno se mira… y no encaja. No por incapacidad. Sino porque el escenario cambió. Pero este escrito no se trata de mi... aunque desperto algo ...  Y en ese lugar incómodo me hice una pregunta extraña: ¿Cuándo dejó Jesús de ser carpintero? ¿Y qué pasó cuando decidió dedicarse a algo para lo cual no tenía acreditación formal? La “bolsa de trabajo” de Jerusalén Si Jerusalén hubiera tenido LinkedIn, el p...

Las buenas noticias en primera persona... 2ª entrega

Acabás de ser atrapada en pleno acto de adulterio. 
Te arrastran como un muñeco de trapo ante una multitud de hombres juiciosos y sedientos de sangre. 
Te echan a los pies de un Rabí. 
Vos mantenés la cabeza baja, avergonzada y mortificada públicamente. 
Apenas te atreves a levantar un poco la cabeza, con los ojos entrecerrados, pero todo lo que podés ver a través de tus lágrimas son las sandalias de hombres que tienen piedras en sus manos. 
Sabés cual es tu destino, ya has visto otras veces apredear a las personas hasta la muerte.
Rápidamente volvés a cerrar los ojos, temblando de miedo.

Este Rabí está sentado delante de ellos, escribiendo algo en el suelo... 
Abre su boca y lanza un desafío audaz y penetrante: 
"El que esté libre de pecado... arroje la primera piedra".

El silencio sigue. 
De repente, escuchás el sonido de las piedras cayendo una por una. 
Tomás el coraje para volver a abrir los ojos y comenzás a ver como las sandalias que te rodeaban desaparecen un par a la vez.

Eventualmente, todas las sandalias desaparecen y estás solo con este Rabí. 
Entonces Él te dice: 
“Tampoco yo te condeno; Ve y no peques más ".

Ahora... ¡que Maestro (Rabí) mas notable!, ¿no es así? 
Yo puedo amar a un Maestro así. 
Vos... ¿podés amar a un Maestro así?

Su nombre es Jesús, y no ha cambiado para nada desde ese día... algunos lo mal interpretan, pero Él es el mismo de ese día y a esta historia la podés encontrar en el evangelio de Juan capítulo 8.

Adaptado de Frank Viola "Insurgence"

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