¿Pensar con honestidad te aleja de Dios?

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Abstracto Existe una narrativa que la cultura secular se cuenta a sí misma: que el pensamiento profundo fue lo que alejó a las personas inteligentes de la religión, y que cualquiera que razone con suficiente rigor acabará llegando al ateísmo materialista o al agnosticismo. Este artículo cuestiona dicha narrativa. Analizando las afirmaciones centrales del materialismo filosófico —a saber, que la materia es todo lo que existe, que la ciencia es el único camino legítimo hacia el conocimiento y que la moralidad es una invención humana—, este texto argumenta que cada una de estas afirmaciones se derrumba bajo el peso de su propia lógica. El Dios del teísmo bíblico no es una negación de la razón. Es aquello hacia lo que la razón, practicada con integridad, tiende. Y la incapacidad de la iglesia contemporánea para defender esto no es solo un problema apologético: es una amenaza filosófica. Introducción:  Todos poseemos una filosofía. La mayoría de la gente simplemente no ha examinado la s...

Las buenas noticias en primera persona... 2ª entrega

Acabás de ser atrapada en pleno acto de adulterio. 
Te arrastran como un muñeco de trapo ante una multitud de hombres juiciosos y sedientos de sangre. 
Te echan a los pies de un Rabí. 
Vos mantenés la cabeza baja, avergonzada y mortificada públicamente. 
Apenas te atreves a levantar un poco la cabeza, con los ojos entrecerrados, pero todo lo que podés ver a través de tus lágrimas son las sandalias de hombres que tienen piedras en sus manos. 
Sabés cual es tu destino, ya has visto otras veces apredear a las personas hasta la muerte.
Rápidamente volvés a cerrar los ojos, temblando de miedo.

Este Rabí está sentado delante de ellos, escribiendo algo en el suelo... 
Abre su boca y lanza un desafío audaz y penetrante: 
"El que esté libre de pecado... arroje la primera piedra".

El silencio sigue. 
De repente, escuchás el sonido de las piedras cayendo una por una. 
Tomás el coraje para volver a abrir los ojos y comenzás a ver como las sandalias que te rodeaban desaparecen un par a la vez.

Eventualmente, todas las sandalias desaparecen y estás solo con este Rabí. 
Entonces Él te dice: 
“Tampoco yo te condeno; Ve y no peques más ".

Ahora... ¡que Maestro (Rabí) mas notable!, ¿no es así? 
Yo puedo amar a un Maestro así. 
Vos... ¿podés amar a un Maestro así?

Su nombre es Jesús, y no ha cambiado para nada desde ese día... algunos lo mal interpretan, pero Él es el mismo de ese día y a esta historia la podés encontrar en el evangelio de Juan capítulo 8.

Adaptado de Frank Viola "Insurgence"

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