Vitrina

Imagen
Cuando no encajamos en ningún requisito Estoy en una etapa de decisiones y cambios drásticos. Mudanza. Búsqueda de trabajo. Reconfiguración total. Y hay una sensación difícil de explicar. Todo lo que fui. Todo lo que proyecté ser. Hoy parece no tener mercado. Es como si me hubiera especializado en teléfonos a disco . O me hubiera hecho técnico en videocaseteras VHS . Capacitado. Preparado. Formado. Pero para un mundo que ya no existe. Y cuando uno entra a LinkedIn, la vitrina es clara: Se busca experiencia comprobable. Se buscan métricas. Se busca trayectoria alineada. Se busca encaje. Y uno se mira… y no encaja. No por incapacidad. Sino porque el escenario cambió. Pero este escrito no se trata de mi... aunque desperto algo ...  Y en ese lugar incómodo me hice una pregunta extraña: ¿Cuándo dejó Jesús de ser carpintero? ¿Y qué pasó cuando decidió dedicarse a algo para lo cual no tenía acreditación formal? La “bolsa de trabajo” de Jerusalén Si Jerusalén hubiera tenido LinkedIn, el p...

Romanos 8:1




Romanos 8:1, Reina-Valera, 1602, traduciendo el «Receptus», presenta:
«Ahora pues, ninguna condenación hay
para los que están en Cristo Jesús,
los que no andan conforme a la carne, mas conforme al espíritu.»

Las versiones Hispanoamericana y Moderna, siguiendo mejores textos, directamente del hebreo suprimen
«los que no andan, etc.».

Por el testimonio de dichos textos, parece ser que algún copista equivocadamente dejó pasar su ojo al final del versículo 4, donde la frase está en su sitio, y la metió indebidamente al final de la gran declaración del versículo 1.

Aquí el texto correcto nos ayuda a comprender la doctrina del pasaje, pues nuestra libertad de la condenación surge de nuestra posición en Cristo, y NO de nuestro andar,  mientras que la manifestación de la justicia de Dios en la vida del creyente, que es el tema del versículo 4,  sí que depende de que andemos conforme al Espíritu y no conforme a la carne.

Romanos 8:1-4 
NO hay pues ahora condenación alguna para los que están en Cristo Jesús.
2  Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús
me ha libertado de la ley del pecado y de la muerte.
3  Pues lo que no pudo la ley, según estaba debilitada por medio de la carne, lo hizo Dios,
el cual, envió a su Hijo en semejanza de nuestra carne pecaminosa,
y como ofrenda por el pecado, condenó el pecado en la carne de Él:
4  para que la justicia que requiere la ley fuese cumplida en nosotros,
los que no andamos según la carne, sino según el espíritu.

Ernesto Trenchard

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El propósito Invisible d Dios